Hablando del crecimiento

Muchas personas se sienten incómodos hablando de la regla, la pubertad y el sexo, pero los adolescentes tienen preguntas y tanto los adultos como los adolescentes mayores pueden proporcionar respuestas.

Consejos para madres/adultosPicture4

Hablar con tu hija sobre la menstruación antes de tener su primera regla le ahorrará muchas preocupaciones. Estos consejos pueden ayudar a cualquier adulto, y no sólo a una madre.

  • Asegúrate de conocer bien el proceso.
  • Dale pequeñas dosis de información cada vez. Un “gran discurso” formal puede ser embarazoso e intimidante para los dos, especialmente si siempre te habías mantenido al margen del tema.
  • Sé claro. Explica, por ejemplo, que ahora ella es fértil y que se puede quedar embarazada. Decir: “No juegues con los chicos” es demasiado vago.
  • Si no sabes la respuesta a una de sus preguntas, dile que la buscarás.

 

Consejos para las niñas

Durante los años de la adolescencia, las chicas y los chicos tienden a hablar más Picture2entre ellos y menos en sus padres . Esta es una parte normal del paso a ser un adulto independiente. Sin embargo, ésto va a hacer aún más difícil hablar con tu madre de la menstruación cuando tienes la primera regla. Puedes probar estos consejos:

  • Haz que la conversación fluya. Haz un esfuerzo para hablar con tus padres todos los días, incluso sobre cosas sin importancia.
  • Preparar el terreno de antemano. Saca el tema de la menstruación preguntándole a tu madre algo así como: “¿Te acuerdas de cómo fue cuando tu cuerpo comenzó a cambiar?” Si te da demasiado corte como para hablar de eso, escríbele una nota.
  • Elige el momento y el lugar. Es más fácil hablar de temas delicados cuando estais a solas.
  • Si te está dando vergüenza, díselo.
  • Sé clara. Pregúntale exactamente lo que quieres saber.
  • Escucha cuando tu madre te hable, incluso si no estás de acuerdo con su opinión. Déjela que se exprese. Seguro que luego te va a escuchar encantada.
  • Recuerda que es algo por lo que todas las chicas pasan, también tu madré lo experimentó cuando era una niña. Si no tienes madre, o no puedes hablar con ella, habla con otro adulto de confianza, como una tía, tu hermana mayor, una profesora o un consejero.